Perderse en el Yermo nunca fue tan divertido

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El Trotamundos Solitario. Fuente: Wikia.

Este mes de octubre se ha lanzado a la venta uno de los videojuegos más esperados de los últimos años. Se trata de Fallout 4, un nuevo título que se suma a la saga más emblemática de la desarrolladora Bethesda. La popularidad adquirida por esta serie de videojuegos se debe, en gran parte, en que ha acogido, desde Fallout 3, a un público de gustos muy variados.

Tanto los apasionados por los juegos de rol, como los de acción y aventuras, o los shooters han visto satisfechos sus intereses jugando a la saga Fallout. Su cuarta entrega (que en realidad es la quinta, teniendo en cuenta a Fallout: New Vegas) ha aterrizado en las consolas de la nueva generación con la misión de cumplir con un nivel de expectativas notablemente elevado. ¿Lo habrá conseguido?

Se trata de uno de los videojuegos, junto con Metal Gear V, y alguna que otra remasterización de la generación pasada, que pelean por el título a “videojuego del año”. Lo cierto es que no faltan motivos para ello. Vayamos por partes:

 

APARTADO TÉCNICO

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El Yermo de la Commonwealth. Fuente: 3djuegos
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Diamond City. Fuente: IGN
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La poderosa servoarmadura. Fuente: 3djuegos

Quizás la saga Fallout nunca haya destacado por tener un nivel de gráficos a la altura de los mejores títulos, pero Bethesda siempre ha antepuesto las grandes escalas a los pequeños detalles. En este caso, la calidad gráfica de Fallout 4 está a la altura de lo que se exige en esta generación, aunque no sea realmente sobresaliente.

El yermo luce como nunca, se ha abandonado aquel color marrón-verdoso que teñía todo el mapa de los anteriores títulos. Ahora la variedad de colores es lo que prima. Según las zonas, la elección cromática es diferente, y se adecúa con acierto a lo que se espera de cada lugar. Se combinan muy bien los emplazamientos derruidos e irradiados con las zonas más pobladas y que todavía mantienen cierta “vida”.

Recorrer el yermo ha dejado de ser un sacrificio visual para muchos. En Fallout 4 se puede disfrutar del camino que se recorre gracias a la gran variedad de paisajes que se ofrecen, y que no resultan nada ridículos gráficamente, sino todo lo contrario.

Además, Bethesda ha logrado, por primera vez, crear una ciudad como tal (Boston), con un gran tamaño y un detallado decorado. Esto no quiere decir que se olvide la sensación de estar recorriendo una localización prácticamente arrasada, pero resulta mucho más atractiva y realista que las extensas y monótonas ruinas de Washington en Fallout 3. Los edificios son abundantes y variados, y las texturas lucen adecuadamente debido al gran trabajo realizado en la iluminación.

Los efectos climáticos están muy logrados: tanto la lluvia como la niebla resultan muy creíbles. Por si fuera poco, se han añadido espectaculares tormentas radiactivas que dejarán boquiabierto a cualquier apasionado de la saga.

Por otra parte, los movimientos y animaciones de los personajes han experimentado una notable mejora, ya no se antojan tan inmóviles e irreales como antaño. Cada criatura, robot y personaje presenta gran variedad de movimientos que se adecuarán a cada situación, sin llegar a ser sublimes, pero que cumplen con su misión y contribuyen a crear una atmósfera mucho más realista.

 

ARGUMENTO

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El refugio 111. Fuente: Bethesda.
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Apocalipsis nuclear. Fuente: Frikiverse

La trama principal tampoco ha sido otro de los puntos en los que Bethesda haya centrado todo su esfuerzo. Si bien es cierto que en los títulos anteriores, especialmente en Fallout: New Vegas, se le otorgaba mayor protagonismo, en este caso es uno de los aspectos más débiles del videojuego.

Es la primera vez que podemos observar el mundo previo a la guerra que ocasiona la catástrofe nuclear, y cómo parte de la población accede a los refugios cuando esta estalla. Sin embargo, la trama principal se antoja corta e insulsa en cierto modo, dando una sensación de linealidad algo disgustosa. No es que el argumento no sea competente, sino que es el único aspecto en el que Fallout 4 no mejora con respecto a sus predecesores.

Pero Bethesda ha sabido cómo compensar a sus jugadores. Se ha introducido un número gigantesco de historias “secundarias” (por llamarlas de algún modo, ya que pueden resultar igual de largas y detalladas que la principal) que nos mantendrán ocupados durante decenas de horas.

Gracias a ello, sentiremos en todo momento que se tiene algo que hacer, algo que explorar, o algo que buscar. Y es muy probable que, mientras estemos realizando alguna de estas misiones, nos encontremos por el camino con nuevos personajes o lugares que desviarán nuestra atención, y nuestra ansia característica de trotamundos nos llevará a investigarlos.

 

JUGABILIDAD

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Las tormentas radioactivas. Fuente: SomosXbox
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Boston 200 años después de la guerra. Fuente: 3djuegos
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Uno de los numerosos talleres en los asentamientos. Fuente: Vidaextra

Se trata de la razón por la cual Fallout es Fallout. Un videojuego que puede llegar a ofrecer más de 400 horas para ser completado requiere cierta atención. Y no es que se trate de una cantidad de tiempo que resulte monótona y aburrida, sino todo lo contrario.

Fallout 4 ofrece todavía más posibilidades de ser jugado que sus antecesores. La labor de exploración es, si cabe, todavía más rica. En primer lugar, porque se ofrece un mapa aún más grande, y que además carece de aquellas “zonas muertas” entre un lugar y otro donde apenas había nada que encontrar.

En este caso, cada hectárea del mapa está cuidadosamente creada, dando la sensación de encontrar siempre algo nuevo que visitar y recorrer minuciosamente. Los “sublugares” (escenarios a los que se accede tras un tiempo de carga) son más abundantes que nunca: Estaciones de metro, centros comerciales, fábricas, hospitales y un largo etcétera.

Además, recorrerlos nos va a llevar todavía más tiempo, y es que cada objeto que se pueda recoger (que no son pocos) sirve para algo. En anteriores Fallout, la chatarra se podía reunir con un propósito único, que era el de fabricar armas concretas mediante una receta.

Sin embargo, en esta cuarta entrega, toda la chatarra puede servir para cualquier cosa, lo que nos hará sentir cierto “síndrome de Diógenes”: Modificar cada parte de las armas dentro de un gran abanico de posibilidades, mejorar las armaduras y servoarmaduras (con opciones realmente alucinantes, como propulsores y aparatos de invisibilidad) y construir objetos para los asentamientos.

Y este es otro de los puntos en los que Fallout 4 ha innovado considerablemente. Los asentamientos son “zonas seguras” que vamos descubriendo y liberando de cualquier amenaza. Una vez “limpios”, se puede proceder a construir infraestructuras, como edificios, casas… Para atraer y reunir a colonos que los poblarán.

Una vez establecido el asentamiento, deberemos dotarlo de cierta protección, (como torretas o puestos de defensa), energía y recursos (agua y comida). Podemos crearlos a nuestro gusto, siempre teniendo en cuenta los materiales de los que se dispone y los límites del mapa preestablecidos. La abundancia de asentamientos que podemos encontrar y modificar hará que pasemos muchas horas sintiéndonos como arquitectos.

Un aspecto que también ha cambiado, creando cierta controversia, es el de las conversaciones con los diversos personajes del juego. Se han simplificado las opciones de diálogo en base a los cuatro botones del mando, lo que quiere decir que dispondremos siempre de 4 respuestas posibles para cada ocasión. 

Esto puede resultar algo decepcionante para los más puristas de la saga, pero con el paso de las horas se acaba acomodándose a este formato, que a la larga resulta más cómodo e intuitivo. Esto se debe a que cada botón está asociado, por lo general, con un tipo de respuesta determinada.

Por ejemplo, la opción de abajo suele ser la respuesta sincera/adecuada, la de la izquierda es sarcástica/bromista, la superior es la curiosa (para los que siempre quieran saber más), y la de la derecha es la mentirosa/cruel. Sin embargo, se tratan de pautas muy genéricas que pueden variar dependiendo de la situación comunicativa.

Pero en definitiva, jugar a Fallout 4 es una , ya que se puede completar de maneras muy diversas, y siempre se tiene la posibilidad de elegir qué hacer en cada momento. La libertad en el yermo ha vuelto, y con ella, una nueva aventura para nuestro “trotamundos solitario”.

 

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